¿QUÉ ES LA VIVIENDA HABITUAL?

Se entiende por vivienda habitual aquella en la cual la persona reside y desarrolla sus quehaceres diarios de forma continuada en el tiempo.

¿QUÉ REQUISITOS SE DEBEN CUMPLIR?

Para que la persona pueda quedarse en su vivienda, se deben reunir dos requisitos, siempre que el deudor solo tenga su vivienda habitual y posea una mínima capacidad económica para atender el pago de las cuotas:

  1. El valor de la hipoteca sea superior al valor del mercado de la vivienda
  2. Venta de la vivienda implique un empeoramiento de la situación económica del deudor, situación que no conviene porque esa va a generar más deudas, y además se quedaría en una situación de vulnerabilidad al ser privado de su domicilio.

La Sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona de 9 de mayo de 2019, se posiciona a favor de mantener la vivienda habitual con hipoteca para las personas que estén inmersas en un proceso de ley de segunda oportunidad “en principio no puede excluirse la vivienda habitual de la masa activa, aunque, como hemos indicado, no sea descartable que el valor de la garantía no exceda del valor del bien o que resulte previsible que la enajenación en ningún caso cubrirá el crédito hipotecario. Si así fuera, teniendo en cuenta que el préstamo no se ha dado por vencido y que las cuotas se están abonando puntualmente, el juez podrá autorizar, previo traslado al titular del crédito y a los demás acreedores personados, que el bien no salga a subasta.”

En conclusión, para que la persona logre quedarse en su vivienda habitual hipotecada deben concurrir dos exigencias: que la venta de la vivienda no resulte rentable y que esto comporte un empeoramiento de la economía del deudor.